jueves, septiembre 27, 2007

Buscando que el sueño termine diferente III

Estaba a medio camino atravesando América, en la línea divisoria entre el Este de mi juventud y el Oeste de mi futuro...
Jack Kerouac, En el camino

miércoles, septiembre 26, 2007

Liberando al artista

Título: Mundo Bizarro I
Autor: Mariochi
Técnica: Fotos sobre Paint Brush
Año: 2007

lunes, septiembre 10, 2007

Buscando que el sueño termine diferente II

El Magical Mystery Tour: Montreal está a punto de terminar. Mis pies están a punto de entrar en huelga.

La ciudad es increíble. Creo que necesitaré un poco de tiempo para procesar todo lo que vi, lo que conocí, lo que caminé, lo que viví.

domingo, septiembre 09, 2007

El otro Montreal

Necaxa anota. Los Pumas empatan otra vez. Mejor salgo a dar la vuelta por Montreal.
Me dirijo al downtown. Llego a la estación de metro McGill. El bullicio universitario de entre semana no está. Camino por St. Catherine. El fashion de entre semana no está.
Sigo caminando y me doy cuenta que los marginados, los otros, son los que dominan el espacio que les ha sido negado los demás días. Vagabundos, limpia parabrisas (sí, hay limpia parabrisas en Montreal, junkies, pero limpia parabrisas al fin), borrachos (cuando digo borrachos me refiero a los aficionados a lavarse los dientes con alcohol), limosneros, esquizofrénicos, punks, amantes del tuning, rapers y uno que otro turista son los dueños de las calles. ¿Qué hacen los que no se sienten incómodos con El Sistema los domingos por la tarde? ¿Qué hacen los “otros” el resto de la semana?
Montreal me mostró su otra personalidad. Este domingo conocí a Mr. Hyde, mañana saldré de nuevo con el Dr. Jekyll.

They tried to make me go to rehab

Con esa frase comienza el disco Back to Black de Amy Winehouse.
Cuando escuché por primera vez la canción Rehab imaginé quien cantaba era una negra de silueta esférica. Después imaginé que se parecía físicamente a Billie Holiday. Conseguí el disco y lo escuché completo. Mi imaginario se reforzó.
Las letras me recordaban a la Holiday de las adicciones. Un día me aventuré a buscar un video de mi nueva cantante favorita en Youtube. ¡Sopas! Estaba tremendamente equivocado. Amy Winehouse parece hija de paquistaníes, es flaca, bueno, anoréxica, tiene tatuajes en hombros y pecho, y tiene como 24 años!!!!
Amy Winehouse canta como Billie en su mejor momento, pero al parecer lleva la vida de la Holiday de las drogas y alcohol ¡Vaya combinación!

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to black

http://www.youtube.com/watch?v=g5LsdEqSQO4&mode=related&search=

sábado, septiembre 08, 2007

Buscando que el sueño termine diferente

Siempre enfrentamos a lo largo de nuestras vidas decisiones que son importantes, opciones morales. La mayoría de esas decisiones se dan en cuestiones menores, pero nos definimos a nosotros mismos por las elecciones que hemos tomado. Somos, de hecho, la suma total de dichas elecciones.
Los eventos se desenvuelven de forma tan poco predecible, de manera tan injusta, que la felicidad humana parece no estar incluida en el diseño de la creación. Aún así, la mayoría de los seres humanos parece tener la habilidad para seguir intentando encontrar dicha en las cosas más simples como su familia, su trabajo y en la esperanza de que las futuras generaciones puedan entender la vida mejor.

Diálogo de la película Crimes and Misdemeanors de Woody Allen

jueves, septiembre 06, 2007

La Bohème

Hace unos meses estaba en Morelia, en la casa de una amiga cómodamente sentado. Frente a mi había una número de la revista EPS dedicado a los 400 años de la ópera. Una de las secciones contenía la lista, de acuerdo a los conocedores, de las 10 mejores grabaciones de éste género. Por fortuna se ahorraron el numerito de ordenarlas. Simplemente presentaban los diez discos con su correspondiente comentario.
Uno de ellos es la ópera La Bohème de Puccini interpretada por Freni, Pavarotti, Harwood y Ghiaurov, con la dirección de orquesta de Karajan.
Dos días después entré a una tienda de discos. El primer disco que reconocí a vuelo de pájaro fue justamente ese: La Bohème. El gen pose que tiene todo clasemediero chilango (y quizá de otras partes del mundo) actuó sobre las células encargadas de regular los impulsos consumistas. Me dije: “215 pesos!!!! Qué caro, pero sería una buena forma, según los conocedores, de acercarme a éste género”. Lo compré –el gen había actuado–.
Ahora puedo decir que no me arrepiento. No puedo dejar de oírlo. Es el mejor disco que he comprado en mucho tiempo. Y con la oportuna muerte de Pavarotti pues con mayor razón. Sintetiza, desde mi neófito punto de vista, una de las principales características que debería tener la música: la intensidad interpretativa. Cuando Pavarotti pone a trabajar todas sus cuerdas vocales te dan ganas de tomar la batuta y convertirte en Karajan.

miércoles, septiembre 05, 2007

Siempre lista para conocer el mundo

Primero fue la Barranca del Cobre, después siguieron San Francisco, Paris, Tours, Maastricht, Aachen, Londres, Bergen, Barcelona, Bruselas, Tampico, Marburg, Rauishholzhausen, Hollywood, La Raza y varios más.
Ahora está a mi lado en Montreal.

A la chilanga

Después de caminar por horas llegué al hotel Fairmont Queen Elizabeth. Me formé por varios minutos para recibir el programa del congreso hasta que una mujer me dijo que la gente como yo (los que olvidaron su invitación) debía ir al Hilton por los documentos.
Después de la rigurosa perdida llegué al lobby del hotel. Bajé por unas escaleras eléctricas. Mientras descendía vi a la derecha una larga fila que llamó mi atención. De frente estaba el módulo para los olvidadizos. Me enfilé al módulo y expliqué la razón por la cual estaba ahí. Después de deletrearle mi nombre a la Srita. Jenna de la Universidad de Pittsburg recibí gustoso la carpetita con el programa, mi gafete y un cd. Cuando me retiraba advertí que una chica que, por la expresión de su cara, llevaba varios minutos formada se acercaba al módulo a tomar mi lugar frente a Jenna.
Sin querer queriendo apliqué la chilanga y me pasé por el arco del triunfo a toda la gente. Lo siento, no pude negar la cruz de mi parroquia.
Creo que una eventual decodificación del genoma chilango exhibirá que el gen del agandaye sólo lo portan los que se emocionan con el "cielito lindo", "el son de la negra", "ingrata", etc.

Fútbol a la francesa

Hoy fui a la Universidad de McGill. Creo que comenzaban clases porque había muchos universitarios echando el trago y oyendo música en los jardines.
A la entrada de la universidad hay un campo de fútbol americano. En él había siete veinteñeros peloteando: un del Piero, un Henry, un Etó, un decolorado Ronaldinho y otros tres que no traían un jersey que los pudiera identificar. Me quedé viéndolos. Conforme pasaban los segundos mis ganas de jugar aumentaban.
La pelota rodó a donde estaba, bueno, la verdad es que me tuve que desplazar como 20 metros para regresarla. Me esforcé en darle la fuerza y el chanfle adecuado, como si de ese golpeo de balón dependiera mi fichaje en el equipo “resto del mundo”. Después de un merci siguió una frase en francés que no entendí, pero que interpreté como un: “qué onda Rafa Marquéz, juegas?” Guardé mi cámara en la mochila y salté al campo.
Con un tímido inglés les dije que no era de ahí y que no hablaba francés, pero que sí quería jugar. Todos rieron. Al final Ronaldinho señaló a Henry, a del Piero y a otro que bautizaré como van der Sar (jugó de portero, era bastante alto, flaco y güero como si hubiera llegado tarde a la pigmentación de piel) para indicarme que mi equipo era el europeo.
Comenzó el cotejo. Rápidamente mis diez años de ventaja se convirtieron en desventaja. Decidí apoderarme de la defensa central. Reviví al capo Baresi. Fui de esos defensas centrales de antaño, de los que no comprenden el concepto “salir tocando”. Mi incorporación al eje del ataque se redujo a dos disparos desde la media cancha que, la verdad sea dicha, resultaron ser sendos calcetinazos.
Veinte minutos después comenzó a tocar un grupo. Advertí que la fiesta había empezado cuando los de mi equipo se aliaron con los adversarios para decirme en voz de Henry algo que interpreté como: “Cámara chavo, nos vamos al rock”.
Me acerqué a la fiesta, pero mi añejo antisocialismo se sumó a mi cero francés y al desagrado que me producen los nuevos grupos de punk, dando como resultado mi retirada. Además mi abductor derecho reclamaba un masaje antes del siguiente encuentro. Así terminó mi paso por el fútbol canadiense.

martes, septiembre 04, 2007

Aterrizaje mortal

¿Cuántas veces en la vida uno tiene una cita con la muerte antes de que sea la última?
Dallas Forth Worth, septiembre 3 de 2007.
Estamos próximos a aterrizar en el aeropuerto de Dallas y al piloto le parece bien adrenalizar un poco nuestros cuerpos. El avión tocó tres veces el suelo antes de que todas las llantas lo hicieran al mismo tiempo. Durante estos tres “patitos” vi pasar toda mi vida delante de mi, bueno, exagero, sólo atiné a pensar cómo me recordaría el mundo tras mi muerte: En el congreso de Montreal guardarían un minuto de silencio en mi honor; los jugadores del Morelia usarían un moñito negro durante toda la temporada; David Failtenson haría un reportaje de color de la tragedia que podría comenzar con la siguiente línea: “Eeeeeeeeeeera una mañana gris, gris, gris… Eeeeeeel corazón del mundo dejó de laaatir un instante a las 8:55am…”; harían un especial de “la historia detrás del mito”, o mejor aún, me dedicarían un programa de E! True Hollywood History; la cátedra Mariochi Ramone se instituiría en El Colegio de México; cuando mi féretro entre en la iglesia –aunque no soy creyente me gustaría una misa por el glamour– una orquesta interpretaría La Marcha Imperial; en el entierro habría un escenario donde un tenor y una soprano cantarían O soave fanciulla de la ópera La Bohème de Puccini (no tiene nada que ver, pero ah! cómo me gusta); Ah! y Juan Villoro me dedicaría su columna de los viernes en el Reforma.
Es momento de tomar el siguiente avión y rifármela de nuevo.
El mundo me necesita, no puedo morir.