martes, julio 14, 2009

Guacamole

Entre las cosas con las que se asocia "lo mexicano" está el guacamole. Desde hace algunas semanas mis compañeros del Centro han exigido de muestras de mi mexicanidad preparando ese rico y complicado platillo.

Ante esto hice lo que todo mexicano hace con un problema de esta índole: le llamé a mi madre. Se declaró no-experta en el tema del guacamole, pero según sabía había que reunir en un tazón dos aguacates, media cebolla, un poco de cilantro, un chile verde y una pizca de sal; y agregó, en un desplante de Jedi Master: “Pero ten confianza en ti, te saldrá bien. Sólo sigue tu intuición guacamolera”. ¿Existirá un nucleótido llamado gucamolina en el genoma mexicano?

Mi espíritu científico me hizo recurrir a otra fuente. Consulté a la primera persona de origen mexicano que se conectó en el messenger. Las indicaciones de mi madre fueron validadas.

Así pues, preparé el guacamole de la siguiente manera:

  • Piqué finamente una cebolla de tamaño mediano (tirándole a pequeña) completa -primer error.
  • Piqué finamente como 8 ramitas de un cilantro muy triste -el segundo error no es el estado de ánimo del cilantro, creo que fue lo pírrico del manojo.
  • Omití el jitomate –según los puristas del guacamole, eso ni me beneficiaba, ni me perjudicaba.
  • Revolví la cebolla con el cilantro.
    • Paréntesis. Esta combinación me recordó unos tacos al pastor sobre un plato de plástico, mismo que está dentro de una bolsa de plástico (¿“plato dentro de bolsa” es la forma en la que nuestros taqueros se comprometen con el medio ambiente? Esta técnica, aunque no lo parezca, garantiza el ahorro de agua. Ya no son necesarias las cubetas para enjabonar y para enjuagar). También me acordé que con dos tacos me aseguro dos horas de eructos -no los puedo ver ni en recuerdos.
  • Evité el chile verde. Invité al picor con una pizca de pimienta.
  • Volví a revolver.
  • Agregué la pulpa de dos aguacates.
  • Intenté machacar, pero terminé batiendo cuando esparcí dos pizcas de sal –¿qué número de error va?
  • Como si se fuera parte de un tratamiento para Michael Jackson puse unas 10 gotas de limón para evitar el ennegrecimiento del guacamole. Para asegurarme eché los huesos de los aguacates.

Lo probé y ni el más férreo lavado bucal me ha quitado el sabor a cebolla con el que saludo a todo mundo. Pero como gasté casi 10 euros en los aguacates, un limón,(uno, una unidad, un limón me costó 0.50 euros) la cebolla y el cilantro, mis compañero tendrán que comérselo todo. Los tiempos que corren no están como para desperdiciar nada. Sólo espero que no se queden, literal, con un mal sabor de boca.

¿Alguien conoce La Receta de la madre de todos los guacamoles? ¿Cuál es?

1 comentario:

Mario Navarrete dijo...

Dos aguacates, medio jitomate, media cebolla, chile verde y un dedazo de sal. Lo machacas, revuelves y agregas limón después. Sólo unas gotas, no todo. Si no te sale es porque la verdad o me gusta el aguacate y nunca he hecho guacamole.