lunes, febrero 09, 2009

Ciudad de México - Londres - Madrid

Apenas me despedí entre en un terreno de emociones encontradas, sólo sabía que tenía que ir a la sala 31 y hablar a línea Bancomer. Llegué a la sala anunciada, busqué un teléfono y me dispuse a marcar, pero tan pronto como dejé mis cosas en el suelo y busqué el teléfono de Sr. Bancomer me di cuenta que no traía con qué apuntar, así que opté por guardar todo de nuevo y dejar la llamada para unos cuantos kilómetros después.

Hasta aquí todo en orden, de no ser porque en algún momento entre la despedida y el intento fallido de llamada telefónica algo, un fenómeno paranormal del tipo UFO, me arrebató la bolsita de dulces que Martha había comprado para que yo muy lindo se los regalara a la investigadora con quien realizaría la estancia.

Todavía sin superar la pérdida y con cara de sepelio me di cuenta que había olvidado mi reproductor de MP3! Me cago en la leche! nomás falta que se caiga el avión o que me toque junto a un gordo o a una mamá con bebé chillón.

El gordo no apareció y la mamá con el bebé se ubicó a algunos asientos de distancia.Es más, hasta pensé que mi suerte había cambiado cuando vi que el bebé era del tipo simpático.

Sin embargo, me tocó en medio de una chica que desde que se subió al avión empezó a llorar. Sus lágrimas sobre la ventanilla formaron extrañas formas, entre las que identifiqué un mapa de la república mexicana, una orden de tacos al pastor y una chela en Xochimilco.

Bueno, tanto lloró que opté por no hacer lo mismo. Me pareció de muy mal gusto que dos guerreros aztecas dieran muestras de debilidad ante la proximidad de la eliminatoria mundialista.

Del lado del pasillo se sentó un tipo de apariencia francesa pero que resultó ser italiano, que desde que lo vi en la sala de espera me dije: ojalá que no me toque sentarme junto a él, se ve que concentra todo el mal olor del mundo.

Por suerte apenas nos dieron de cenar me vino un sueño de campeonato. Tanto dormí que cuando desperté faltaba una hora para llegar Londres. Mientras dormí tuve sueños muy divertidos y alucinantes. Fue divertido soñar que filmaba una película al tiempo que volaba sobre campos de flores. Creo que estos sueños psicodélicos fueron producto del mal olor de mi acompañante.

Ya en Londres todo estuvo muy bien. El aeropuerto de esta ciudad es tan grande que nos llevaron en un camión de la terminal 5 a la terminal 2. Ya en tal terminal tuve que caminar por 20min para llegar a la sala donde saldría el avión que me llevarìa a Madrid. Hubiera estado bueno otro camión que cubriera esa distancia.

Por cierto, si algún día se preguntan dónde está la escalera eléctrica más grande del mundo, pues la respuesta es en el aeropuerto Heatrow de Londres (aunque a ojo de buen cubero las del metro Mixcoac no le piden muchos escalones que digamos).

De Londres a Madrid es poco más de una hora y media de vuelo, el cual transcurrió sin mayor novedad. Ya en Madrid regresaron los sentimientos encontrados, porque mi querido amigo Nettel se la pasó advirtiéndome que el aeropuerto de Londres es el que ostenta el record de más maletas perdidas en el mundo; así que ya se imaginarán lo que pensé cuando salían maletas y maletas, y no salían las mías. Por suerte después de un rato salieron las "pequeñitas".

Las tomé y me encaminé al metro. El trayecto transcurrió sin contratiempos. Bueno, la vi difícil cuando tuve que bajar unas escaleras (casi tan grandes como las eléctricas, pero sin ser elctricas) con la madre de todas las maletas. Hasta pensé ponerla en el suelo, subirme y deslizarme, pero como la maleta es prestada no quise arriesgarme a que le pasara algo.

Después tomé un camión que me trajo a la casa donde me quedaré los próximos meses. El departamento está muy bonito y acogedor.

Y bueno, así han sido las cosas hasta ahora. Todo en orden y muy contento. Ya les contaré más con forme los días transcurran.

Mariochi Corazón de León

1 comentario:

Anónimo dijo...

que buenas historias heeee mario jejeje te cuidas mucho besos aisin aa y te extraño jejejeje regresa :P
bueno aiosin!!!^^