lunes, marzo 31, 2008

Luna

El otro día, al salir de la Cineteca vi una luna llena amarilla, de esas que entran en la categoría: memorable.
Camino a casa pasé a Gandhi, hice un reconocimiento a vuelo de pájaro de las portadas de los libros que estaban amontonados en una mesa. Las catalogaba en chidas, pinches, muy pinches, infames y cachondas.
En esas estaba cuando de pronto una voz dijo mi nombre, levanté la cara y ahí estaba un rostro muy familiar, pero del que no recordaba su nombre. Era el tipo que organizaba al equipo de fútbol en el que jugué en la liga del ajusco (Matalascañas).
Me incomodó un poco su presencia porque cuando dejé el equipo también dejé un adeudo de $400. Por suerte no tratamos asuntos económicos y redujimos la charla a las lesiones futboleras; dedicamos una sección a su lesión de hombro.
Buscando la salida a la conversación me preguntó que qué andaba buscando (refiriéndose a un libro). Mentí, le contesté que algo para pasar las vacaciones, una lectura ligera, algo cotidiano. Apartó su vista de mi y volteó a la mesa de los libros que estuve catalogando. Rápidamente dio con un libro rojo con una de las portadas pinches, pero que hasta ese momento llamó mi atención.
En la portada aparecían las ruinas de una especia de palacio y arriba de éste una luna llena amarilla como la que vi al salir de la cineteca. El libro es El Palacio de la Luna de Paul Auster.
Te lo recomiendo, me dijo. Éste es el que más me gusta de él y es como lo que andas buscando, continuó. Lo tomé, leí la contraportada: Marco Stanley Fogg está a las puertas de la edad adulta cuando los astronautas ponen un pie en la luna...
Me llamó la antención la parte de "edad adulta" porque justo es mi tema de tesis, pero sobre todo el factor "coincidencial" o como diría Villoro “el azar objetivo” del evento, ése que te indica que él (ahora recuerdo que se llama Nicolás) está ahí por algo, algo para mi vida.
Además, ese día vi un capítulo de House donde decía algo así como “nada es casualidad”. Entonces con esta información en mente le tomé la palabra y compré el libro. Me pareció una salida medio épica para el día y eso me gustó.
Ahora, habrá que leer el libro, porque si nomás veo la portada no llegaré a la página 2.

1 comentario:

Ixchel dijo...

Como diría Borges "todo encuentro casual es una cita" y la luna fue la que te condujo a ese camino "azaroso". Hasta pienso que podrías convertirlo en tu libro "I ching de cabecera", ya sabes le haces una pregunta y él responde. Además tú eres buenísimo para que esas "conexiones" del universo se den.
PD: Tendrás que hacernos una reseña del libro, para verificar que si pasaste de la portada y la contraportada...