Una noche un alegre zumbido me despertó. Pensé que era un mosco, pero los moscos no producen alegres zumbidos, son más bien molestos. Prendí la luz y vi un Hada; bueno, sólo vi su sombra. Intenté dar con el cuerpo físico que producía tan breve y delineada oscuridad, pero nada. Salté sobre mi escritorio para tomar la cámara. Desenfundé la misma con la velocidad que Il Buono hubiera sacado su revólver para dispararle a Il Cattivo. Click, clik, click, click, disparé. La de abajo es la única foto que muestra mi encuentro con la fantasía.
Fue muy extraño ver proyectada sobre las superficies del cuarto la sombra del Hada sin ver el objeto sólido que la producía, pero quizá así son las Hadas. Son sólo una sombra.
Sabía que no estaba sólo, que hay mucha gente detrás de mi, mucha a mi lado y otras tantas delante de mi; sólo que ahora sé que también tengo un Hada que me cuida.
1 comentario:
Ayyyy! casi lloro pero como soy muy valiente, pues me aguanté las ganas... (qué bueno que ya lo sabes, las hadas sí existen!!!, nada más que no lo andes divulgando, porque ya sabes que acá la gente es muy incrédula,y van a decir que estais loco!)
Un abrazo inmenso a mi corsario favorito que ha sabido navergar aun con todas esas tormentas y marejadas, y sigue y seguirá explorando los océanos... te quiero
Publicar un comentario