
En los últimos días Lucas y yo hemos tenido una suerte de reencuentro. Desde hace unas noches salimos a caminar. Una de esas noches ocurrió lo siguiente:
Como buen perro Lucas siempre espera a que lleguemos al área de "liberación" o zona "libre de stress" para echarse un pastelito, pero esa noche se alejó bastante -supuse que quería un poco de intimidad o que no quería perturbarme con su esencia-. Después de que Lucas le regresó a la tierra algo de lo mucho que la tierra le ha dado fui con bolsa en mano a levantarlo. Pero pasaron dos cosas:
1. la bolsa tenía un hoyo, y
2. el pastelito no estaba recién horneado, creo que era de otro perro
El resto de la caminata sucedió sin sobresaltos. Bueno. Al rato dos chicas pasaron a mi lado y alcancé a escuchar que una le decía a la otra: ¿oliste?
1 comentario:
Tal vez ese par de chicas fueron atraídas por las feromonas tan poderosas que desprendía el buen Lucas...que por cierto, en esa foto, se le mira absorto de amor por ti...
:)
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