lunes, agosto 03, 2009

Fútbol como nunca II

Detesto las multitudes, sólo las puedo ver en una base de datos o en un estadio.

Fui una de las tantas mil personas que asistieron al estadio Santiago Bernabeu a la presentación de Cristiano Ronaldo como nuevo jugador del Real Madrid. Mi intención fue corroborar empíricamente la tesis de que el fútbol nos une.

Media hora antes del evento ya me encontraba a las afueras del estadio. La gente se movía apresuradamente. Se vivía una especie de ansiedad colectiva.

Subí, subí, subí, subí y subí hasta que llegué a la sección más alta del estadio. Seguro aquí las entradas cuestan unos 10 euros, calculé. Entonces no me ahorré mucho para entrar, pensé (en un Real Madrid versus FC Barcelona la mejor entrada en taquilla –si es que se encuentra– está por encima de los 130 euros).

Para entonces el Bernabeu, como La Arena (México), ya estaba de bote en bote/ la gente loca de la emoción/ En el césped se esperaba a Cristiano/ ídolo de la afición.

Treinta minutos de espera donde la gente se entretuvo como pudo. Había quienes se tomaban fotos, otros fumaban mariguana, unos más hablaban por celular, todos hicieron la ola, yo me entretuve imaginando posibles lesiones o imponderables que echaran a la basura los 94 millones de euros que costó Cristiano Ronaldo.

Barajeé la rotura del ligamento anterior cruzado de ambas rodillas al salir a la presentación, fractura expuesta de tibia y peroné al subir las escaleras que lo llevarían al estrado, o quizá una célula de La Familia ya lo había secuestrado en el vestidor.

El primero en salir fue Alfredo Di Stefano. La leyenda sigue de pie y camina tan rápido que pensé que su bastón era de propulsión a chorro. El estadio rugió tanto o más que cuando salió el mero, mero invitado.

Después salió el presidente del equipo. La marabunta lo recibió con unísonos: “Floooooooren-ti-no, Floooooooren-ti-no,…”. Ese detalle y el discurso que se tiró después, hicieron que la prensa al día siguiente lo llamara El Profeta Florentino.

Se proyectó un video con algunas jugadas del Real Madrid de Zidane a ritmo del Nessun Dorma de la ópera Turandot. A cada jugada le seguía una más espectacular. No dudo que más de uno alcanzara el Nirvana cuando el video recordó el gol de volea de Zinedine en la final de la Champions League (tengo que reconocer que ese gol me pareció más bonito al ser musicalizado con el último Vincero de Pavarotti).

Finalmente apareció “el elegido”. Hizo gala de sus principales, y creo únicas, virtudes; todas asociadas, claro está, al dominio de la pelota. Dio un discurso, si se le puede llamar así a un conjunto de frases hechas, de bostezo para unos pocos, pero orgásmico para muchos. Volvió a sonreír. Más fotos. Etc, etc.

Tanta banalidad me recordó que era momento de la retirada. En la calle vi que “algunas” personas se quedaron sin entrar (el periódico habló de unas 8mil).

Camino al metro imaginé lo bonito que sería ver la presentación de un crack así en Morelia: el Morelos lleno; Álvaro dando un discurso lleno de citas bíblicas; la Tota como el gran jerarca; y un operador de La Familia retirando la capucha del amordazado que revela que el de la camiseta amarilla con pantaloncillo azul es CR9.