jueves, marzo 12, 2009

El Metro

Hay cosas creadas por el hombre que su función nos resulta tan natural que pensamos se rigen por las leyes de la naturaleza y que ocurren de la misma manera en todo el mundo. Así como la lluvia. Llueve de la misma forma, aunque posiblemente con distinta intensidad, en Sydney, San Petersburgo, Casablanca, Guayaquil o la ciudad de México.

Y hasta antes de vivir en algún lugar de la Mancha ni me imaginaba que el correr del metro podía ser distinto en algunas partes del mundo. Por ejemplo, el metro de Madrid corre en sentido opuesto al de la ciudad de México.

Esta breve reflexión no resolverá la crisis financiera, ni revertirá los efectos del calentamiento global, mucho menos acabará con el hambre en el mundo, pero lo que sí es que le puede salvar la vida a alguien.

Imaginen al chilango promedio. Usa el metro unas 10 veces por semana, unas cuarenta al mes, unas 500 al año y bueno, a lo largo de toda su vida un número muy grande.

Ahora sáquenlo del andén de Balderas (Mounstrito Federal) y pónganlo a esperar el metro en Nuevos Ministerios (Madrí). Invariablemente rebasará la línea amarilla y asomará la cabeza para ver si ya viene el tren ¿Qué pasa? Como lo espera por la izquierda recibe un zape metalúrgico, por decirlo menos, a unos 30km/hr, dando como resultado el uso del seguro de repatriación en caso de muerte en el mejor de los casos, porque si no se cuenta con él ya veo el viacrucis diplomático.

Otra consecuencia de esta situación es la pérdida del sentido de orientación. Imaginen que un día despiertan y la izquierda es la derecha, y la derecha la izquierda. Lo que sigue es que el norte será el sur y el sur el norte. Esta rotación puede traer consecuencias menos mortíferas que la de esperar el metro en el andén, pero no por ello menos desagradables, ya que por más que se estudie el mapa de la ciudad y se establezca una ruta que optimice el recorrido de un día común, éste se puede venir abajo por la sencilla razón de que caminamos al lado opuesto de donde queremos.

Este par de ejemplos, me permiten levantar la mano y pedir que en la próxima reunión de la ONU además de los temas de la crisis financiera y el cambio climático se incorpore a la agenda internacional la pertinencia de homologar el sentido en el que corren los metros en el mundo.